http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=5430403

 

 

La subida y bajada del Adartza son potentes. Para hacer el ida y vuelta de Oilarandoi se necesita 1h. 30´ aproximadamente. Se pueden ver los montes Larrún, Iparla, Autza, Urkulu, Ori y Anie, entre otros

http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=852802

Hoy toca levantarse temprano para visitar el puente de Holtzarte y las gargantas de Kakueta, en el Pirineo francés.
Salimos dirección Izalzu y seguidamente cogemos la carretera que sube al puerto de Larrau. En el cruce está parada la Guardia Civil y deciden pararnos, y después de un pequeño interrogatorio y revisarnos las pertenencias seguimos con nuestro viaje.
Los paisajes por los que vamos pasando son espectaculares y hay unas vistas increíbles desde el puerto. En el camino algunas veces tenemos que pararnos por las ovejas y cabras que con su pastor cruzan la carretera.
vistas desde el puerto
Para acceder a la pasarela de Holtzarte hay que llegar al restaurante Logibar y acercarnos a una central eléctrica, junto a la cual hay un pequeño aparcamiento. Aquí encontramos un cartel que indica el camino, desde donde parte una senda que en menos de una hora y tras una subida bastante exigente para aquellos que no estén acostumbrados a andar, nos sube ladera arriba hasta el inicio de la garganta de Holtzarte.
Puente de Holtzarte, Pirineo Frances
La pasarela de Hotlzarte se construyó a principios del siglo XX para facilitar el aprovechamiento de los trabajos forestales. Tiene unos 70 metros de longitud y está suspendida a 200 metros por encima del cañón, con unas vistas alucinantes a ambos lados del puente. Es una verdadera experiencia cruzarlo de lado a lado, sobre todo si cruzas con más gente, porque el puente llega a moverse bastante. ¡Pero tranquilos!, porque la pasarela es muy segura, ya que está sujeta con una serie de potentes cables de acero que parten de los dos extremos de la garganta.
¿Dónde se encuentra este puente?

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Garganta de Kakueta
Regresamos al parking, y nos vamos a visitar la garganta de Kakueta, situada en la localidad de Sainte-Engrâce. Primero comimos unos bocadillos en el bar que se encuentra en la misma entrada de la garganta y donde además se compran los tickets, 5€ la entrada.
La Garganta de Kakueta es un desfiladero de unos 5 km formado por el río Uhaitza, siendo la duración de la visita de unas 3 horas aproximadamente. Al principio hay un cartel donde te informan que en caso de que se aproxime tormenta suena una alarma para regresar ante la posibilidad de que se inunde. También facilitan unos cascos gratuitos, y durante todo el camino hay sistemas de comunicación por si hubiera algún problema.
Garganta de Kakueta
El recorrido comienza atravesando un bosque, un verdadero espectáculo de piedra y vegetación, en el cual parece que te vayas adentrando en un territorio donde te da la impresión de que te puedas encontrar en cualquier momento gnomos y hadas. Seguimos caminando, y a lo lejos divisamos un túnel, cuando llegamos a él nos preguntamos: ¿Que habrá después del túnel?.

¡Sorpresa!, una espectacular garganta aparece ante nuestros ojos, ¿Será verdad que se nos aparecerán los gnomos y hadas?, a partir de aquí, el paseo discurre paralelo al río por pasarelas de madera y después sobre un camino de piedras resbaladizo, donde tienes que ir agarrándote a la barandilla. Todo el paisaje es impresionante, pero lo más llamativo es la cascada y la cueva de estalactitas que se encuentra al final. Son las gargantas más estrechas y más espectaculares que jamás hemos visitado.
¡Qué sensación estar justo debajo de la cascada!, empapándote de esta agua tan limpia y cristalina.

La subida al puerto de Ibañeta
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Como he mencionado anteriormente, dejamos Zazpiak bat en las alturas de St-Jean-Pied-de-Port y rodamos cuesta abajo hasta encontrar la carretera departamental D 933. Casi pegado a Donibane-Garazi, que es el nombre vasco del pueblito francés al pie de Roncesvalles (a partir de este momento, escribiré entre corchetes tal como se llaman los pueblos, sitios y lugares, en las lenguas originales de las regiones), aparece sobre la carretera, -y muchas serán a lo largo del camino, la primera señal anunciando un asentamiento humano, Uhart-Cize [Uharte Garazi] y casi una hora después el segundo y último pueblo francés antes de cruzar la apenas visible frontera que separa Francia de España: Arnéguy [Arnegi], atravesado por el arroyo Luzaide. Al dejar el hexágono, quitábamos la Basse Navarre para adentrarnos en la Comunidad Foral de Navarra, verde, pasible, sombreada por las nubes y protegida por la altura de sus picos. La ruta deja de ser la D933 para convertirse en la nacional N-135, carretera panorámica verdadero bálsamo óptico capaz de hacernos disfrutar de las alturas, del canto de los pájaros montañeros, de los profundos valles salpicados de casitas y olvidar la dificultad de la cuesta y de sus peligrosas curvas. En Luzaide / Valcarlos [Luzaide] llenamos nuestras cantimploras en la fuente frente al ayuntamiento, con su portal de tres arcadas sostenidas por dos gruesas columnas en piedra de talla. Justo enfrente, la iglesia de Santiago Apóstol, de cabecera pentagonal, reconstruida entre 1799 y 1802, al ser destruida la iglesia original durante la guerra de Convención.

Apenas dejado el pueblo, el verde desborda la ruta. La ruta se refresca con los manantiales murmurantes. La vegetación es exuberante, incluso a esas alturas del monte, cual si tierras bajas. Chopos, fresnos, castaños, hermosos robles y hayas son el refugio perfecto de aves y animales. La paloma torcaz y el zorzal comparten los bosques con el zorro, la liebre, el gato montés y el jabalí. Las truchas nadan tranquilamente en el Luzaide y no es raro ver una víbora aspid escurrirse entre las hierbas del borde de la ruta. A proximidad de Gainekoleta, Francia es un paisaje casi lejano que se reconoce por los 1114 metros del Pico de Beillurti emergiendo entre las nubes. Si hermoso es mirar adelante, hermoso es redescubrir lo que vamos dejando detrás de nosotros. A la izquierda se suceden cuatro alturas pirenaicas: el puerto de Bentarte [Collado de Bentartea, 1337m], el Collado Lepoeder de 1430m, Mendi-Chipi (1506m) y un poco menos alto, el llamado Alto-Biscar a 1266m. En cuanto a nosotros, hemos alcanzado a horas del mediodía el puerto de Ibañeta, a 1057 m de altitud. Lo peor ya lo hemos pasado, coincidimos ambos mientras aparcamos las bicicletas. Cada uno corre a su libre albedrío, piernas aún entumecidas, cámara en mano y ojos avizores.

Desde Ibañeta, el paisaje en lontananza corta la respiración. El ascenso al puerto es una meta que ningún peregrino puede menospreciar. San Salvador de Ibañeta existe desde el siglo XI y su nombre aparece en el Cantar de Roland. A finales del sXIX, la ermita era pasto del abandono y la ruina. La que vemos hoy día, de aires modernos, fue construida en 1965. El tañido de su campana siempre ha guiado a los peregrinos. En el alto de Ibañeta trabamos conversación con dos ciclistas holandeses y una pareja de australianos que nos pidieron le tomáramos una foto con su cámara. El aire fresco de la cumbre nos empujó al monumento erigido a la memoria de Roland y la batalla de Roncevaux. Galope de caballos, lanzas y corazas. Ibañeta lo sentimos como si transpirara aún los sudores del Medioevo.

Publié par Dos peregrinos en el camino de Santiago, à 06:48
Libellés : Pautas del camino

Valcarlos-Luzaide , una de las más bellas etapas del camino de Santiago, donde el camino abandona Francia y se adentra en tierras Navarra, donde los bosque junto con los habitantes del monte acompañaran al peregrino, se encuentran los apartamentos de montaña Mendiola donde les proporcionaran toda las comodidades y el bien estar que necesita en su Camino.

Otoño 2014

Senderos para sumergirse en el otoño

Señoras y señores… el mejor espectáculo de la naturaleza ¡va a comenzar! Empieza el Otoño de Navarra.

Se ha escrito mucho sobre el otoño navarro y el esplendor de sus bosques de hoja caduca en esta estación del año. Marrones cálidos, amarillos intensos y embriagadores rojos tiñen el paisaje. El mejor espectáculo de la naturaleza abre el telón en el Pirineo de Navarra.

Los frutos del bosque emergen y nueces, almendrucos, castañas, hongos o setas asoman a la mesa otoñal colmando nuestro paladar. ¿Y qué decir de los sonidos? El crunch de la pisada sobre la hojarasca, el viento que mece las ramas, el eco de la berrea que aquí resuena en los bosques de Quinto Real, Bertiz o Irati.

Seguiríamos contándote cosas pero ¿qué tal si dejas de leer las sensaciones que te brinda nuestro otoño y juzgas por ti mismo? Elige el bosque, el sendero, un alojamiento y la compañía y escápate un fin de semana. Ah, y no te olvides de la cámara.


Bosques y senderos en el Pirineo de Navarra
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  • Selva de Irati en Orbaitzeta/Ochagavía, segundo hayedo-abetal más extenso y mejor conservado de Europa, después de la Selva Negra de Alemania (diversos senderos de 1 a 20 km.).
  • Señorío de Bertiz en Oieregi, enclave natural de bosque caducifolio, declarado Parque Natural y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) (3 senderos de diversa longitud).
  • Bosque de Orgi en Lizaso, milenario y único testigo de los robledales húmedos de Navarra, declarado Parque Regional y Área Natural Recreativa. Además tiene paseos adaptados para personas con movilidad reducida e invidentes.(sendero de 8,4 km. / 100 metros de desnivel).
  • Bosque de Leurtza en Urrotz, típico bosque de la Navarra Atlántica donde surgen dos lagos de montaña como atractiva y relajante sorpresa (sendero de 9 km. / 400 metros de desnivel).
  • Encinar de Betelu en Betelu, encinar más septentrional de Europa (sendero de 4 km. / 320 metros de desnivel).
  • Bosques de Leitzalarrea en Leitza, poblados con encinares algunos gigantes, nos descubre un cromlech y las ruinas de una antigua ferrería. (sendero de 6,6 km. / 170 metros de desnivel).

El otoño asoma por los bosques con la tenacidad de lo inevitable, con la certeza forzosa de lo irrevocable. La primavera llega por el aire, desde el sol, y se percibe en los aromas y en los colores del cielo; pero el otoño viene desde el suelo, desde las mismas entrañas del Mundo. Los helechos se van tornando cobrizos bajo estos cielos macilentos de septiembre. El sendero va cubriéndose de hojas, algunas aún verdes. Los árboles simulan no darse por enterados, y siguen exhibiendo su vestido veraniego, pero se diría que ya les invade el espíritu del otoño, conquistando cada rama, cada hoja, cada célula desde sus raíces profundas. Se borran escrupulosamente los vestigios del pasado. Con la perseverancia de quien se sabe victorioso, el otoño se adueña de los árboles y los acicala, los embellece con bronces, bruñe poco a poco cada una de sus hojas.

Si permaneces quieto bajo las hayas, sobre la alfombra cada vez más espesa de mil hojas que dormitan, sientes la plácida invasión otoñal que poco a poco se adueña de tus poros, de tus ensoñaciones, en definitiva, de tu alma, que se abandona a la romántica placidez de un otoño que ya camina por la arboleda.

El otoño nace adulto; quizá olvidó la niñez en su escondrijo.

En la foto, hayedo en las proximidades de Urrotz – Malerreka - ‪#‎Nafarroa‬ /‪#‎Navarra‬.10672196_772206399485178_921232161107665427_n

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